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Donde Soy Amada

Hay prisiones que no tienen paredes, candados ni barrotes de acero. Son cárceles invisibles construidas por el miedo, la culpa, el rechazo, el dolor y las heridas del pasado. Aunque no se ven, mantienen cautivas a muchas personas durante años.

En nuestra más reciente reunión de Google Meet, vivimos un tiempo especial alrededor del tema «La cárcel de barrotes invisibles», donde Dios comenzó a traer luz a aquellas áreas ocultas del corazón que necesitan ser sanadas.

Fue una noche de reflexión, oración y ministración en la que muchas mujeres experimentaron la presencia de Dios de una manera personal. Mientras profundizábamos en Su Palabra, el Señor empezó a abrir puertas que parecían cerradas, romper cadenas emocionales y espirituales, y recordar a cada participante que la verdadera libertad solo se encuentra en Cristo.

Cada testimonio, cada oración y cada momento compartido confirmó que Dios sigue obrando, incluso en aquellos lugares donde el silencio y el dolor habían permanecido por mucho tiempo.

La libertad comienza cuando respondemos al llamado de Dios

Con frecuencia aprendemos a convivir con nuestras heridas, pensando que forman parte de quienes somos. Sin embargo, Jesús vino para sanar al quebrantado de corazón, restaurar al cautivo y dar una nueva esperanza a quienes confían en Él.

Nuestra comunidad en Donde Soy Llamada existe para acompañar a cada mujer en ese proceso de restauración, recordándole que ninguna cadena es demasiado fuerte cuando Dios interviene.

Esto es solo el comienzo

Lo vivido durante esta reunión es apenas un adelanto de todo lo que Dios tiene preparado para esta temporada. Seguiremos creando espacios seguros donde las mujeres puedan crecer espiritualmente, encontrar apoyo y descubrir la libertad que el Señor desea para sus vidas.

Si no pudiste acompañarnos, te invitamos a mantenerte pendiente de nuestros próximos encuentros. Estamos convencidas de que Dios tiene una palabra específica para ti y que este puede ser el inicio de una nueva etapa en tu caminar con Él.

«Si el Hijo los hace libres, ustedes serán verdaderamente libres.» — Juan 8:36

Te esperamos en nuestras próximas reuniones para seguir creciendo juntas y experimentando el amor transformador de Dios.